miércoles, 13 de octubre de 2010

La voz

Nadie me va a entender, pero siempre me enamoro de escritores muertos o de escritores al borde del suicidio. Cuando me enamoré de David Foster Wallace, no sabía -yo- que iba a suicidarse; pero lo hizo. Así que ya era un escritor al borde del suicidio, aunque yo no lo supiera.
Esta vez, sin embargo, me he enamorado de uno que está directamente muerto. Sé que debería hacérmelo mirar, pero no me preocupo demasiado mientras siga enamorándome también de escritores vivos. Ya hablaré de ellos.

Pero aquí está mi amor muerto. No: "mi amor muerto" no, amor vivo por el amado muerto. Eso sí. Miren qué manos. Qué manos nerviosas. Oigan qué voz. Observen qué risa y qué sonrisas. No entiendo un carajo del idioma, pero no importa. Importa la música de su voz, el tono y el ritmo de sus palabras. Eso es lo que importa, igual que al leerle. Yo quiero un hombre así. Pero que no esté muerto ni al borde del suicidio.

Esta noche me quedo con él. Con Bernhard.
Suena un nocturno de Chopin.

8 comentarios:

  1. En parte, gracias a este blog descubrí a este autor maravilloso, así que dejaré como agradecimiento un fragmento de El frío :

    "La vida no es más que el cumplimiento de una pena, me dije, y tienes que soportar el cumplimiento de esa pena. Durante toda la vida. El mundo es un establecimiento penitenciario con muy poca libertad de movimientos. Las esperanzas se revelan, como un sofisma. Si te ponen en libertad, en ese mismo instante vuelves a entrar en el mismo establecimiento penitenciario. Eres un preso y nada más. Si te quieren convencer de que eso no es verdad, escucha y calla. Piensa que, al nacer, te han condenado a una pena de prisión perpetua, y que tus padres tienen la culpa. Pero no les hagas reproches fáciles. Quieras o no, tienes que seguir al pie de la letra los reglamentos que rigen en ese establecimiento penitenciario. Si no los sigues, tu pena se agravará. Comparte tu pena con los otros presos, pero no te alíes con los guardianes."

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  2. Soy yo quien te agradece la visita, la sensibilidad, y la magnífica elección del fragmento. Me alegro mucho de que compartamos el gusto por Bernhard. Estás en tu casa.

    Hasta pronto, b.

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  3. Bueno, yo guardo aún el recorte de periódico que anunciaba la muerte de Bernhard (confieso que nunca he sabido escrbir a la primera su apellido) allá por 1989. No tenía ni puta idea de quién era aquel tipo pero me cayó bien y lo guardé... lo cierto es que de los pocos... ¿o será este el único recorte que conservo? Particularmente la novela Los Comebarato me recuerda al comedor social que hay junto a la calle Segovia. Y, por cierto, mal que nos pese, T. B. es radicalmente actual. Y creo que hay más gente que se alía con los guardianes que con los propios presos aunque estos últimos se comporten de vez en cuando como unos auténticos hijos de puta.

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  4. Sí, Alf, radicalmente actual. Por cierto, soy una gran defensora del término "radical", caído en desgracia desde que los medios lo emplean sólo en su acepción más (im)popular. Las dos primeras acepciones según la RAE: Perteneciente o relativo a la raíz. Fundamental, de raíz.

    Respecto a Bernhard, parece que era un pelín machistorrón. Para echar un poco más de leña al fuego inter-géneros:
    http://lector-malherido.blogspot.com/2008/04/thomas-bernhard-una-encuentro.html

    Si visitas el enlace, ya me dirás qué te ha parecido el sitio.

    Besitos.

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  5. Sí, lo de "radical" me hace mucha gracia... de hecho, soy de la opinión de que les da miedo por eso mismo, para que no se les destape el chollo, porque "comer raíces" para ellos debe ser de lo más indigesto. También me gusta que cada vez que sale un político dice la palabra "democracia" como si llevase un sonajero. Otra palabra que ellos mismos han pervertido a fuerza de ser partidos sin ninguna democracia en sus filas. Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces (sanchinizándome)

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  6. Ah, Bernhard, qué grande era Bernhard. Todo en él era "radical", en efecto. Radical, extremado, inapelable o como queramos llamarlo. Fundamental, sobre todo. Por eso nos fascina tanto, ¿verdad, Raquel? Saludos

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  7. Verdad, querido Paco, verdad. Ando enloquecida leyendo a la vez: Corrección (releyendo), El malogrado (empezando), Trastorno (in media res), El sobrino de W. (recién terminado), y la biografía por Miguel Sáenz (saltando atrás y adelante). Enloquecida, ya digo.

    Abrazos.

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  8. Te entiendo perfectamente. A mí me pasó lo mismo. Una gozosisima locura, en cualquier caso. CORRECCCIÓN, bueno, bueno, bueno, quizás lo más estremecedor que he leído nunca (a todos los niveles), no te digo más...

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