lunes, 30 de mayo de 2011

Toma y daca


Mis problemillas con las figuras de autoridad masculinas se resumen en esta cita de Pascal: Cuando no se ama demasiado, no se ama lo suficiente.

Por otro lado, mis problemazos con las figuras femeninas de autoridad pueden resumirse en esta cita mía: Cuando amas lo suficiente, ya estás amando demasiado: cuidado.

Mis problemas grandes y pequeños con las figuras de autoridad los afronto:

A) Rebelándome;
B) Pasando de la autoridad;
C) Convirtiéndome en la autoridad, qué narices.

Intento decidir cuál de las tres opciones es más madura y/ o menos patológica. Por más que les pese a las autoridades del mundo, en mi vida la autoridad soy yo, y sólo reconozco autoridad a quien respete esa premisa. Voy a repetirme esto una y otra vez hasta que ya no me resulte necesario rebelarme contra la autoridad, ni pasármela por el forro ni suplantarla. Bah, no parece tan difícil. Pero créanme, lo es.

1 comentario:

  1. Todo un comentario lleno de sabiduría, sí señora. Mi pareja suscribiría a pies juntillas tu frase respecto a las figuras femeninas de autoridad.
    Respecto a las tres opciones, siempre he pensado que la autoridad es como una tentación y, como toda tentación, hay que caer en ella con mucha moderación. Porque si no se sube rápido a la cabeza de uno. Esta es otra consecuencia lógica: la autoridad siempre da dolor de cabeza, en todos los sentidos (dándola o recibiéndola).

    Un beso Raquel.

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