sábado, 28 de enero de 2012

Menos es menos

Tengo una hipótesis sobre la vitamina C: cuanto menos la consumes, menos te apetece consumirla. Igual que el sexo. A más, más. A menos, menos. Si lo vas dejando, luego te da una pereza horrible. Si lo retomas, enseguida quieres más. Bueno, pues con los alimentos que contienen vitamina C pasa lo mismo. Cuesta un horror volver a comer naranjas cuando te has habituado a no comerlas. Yo, cuando pienso en el sexo, enseguida me acuerdo de la depilación y prefiero descartar cualquier esfuerzo. Porque ahora -según me vienen advirtiendo unas y otros- no basta con depilarse las axilas y las piernas. Hay que depilarse también el pubis y dios sabe qué más. No quiero ni pensarlo. Aunque lo pienso. Por eso -porque lo pienso- gasto mis escasas energías en cabrearme con la tirana e infame estética del porno, del desnudo aniñado y toda esa histeria por parecer recién nacidos. Es una puñetera perversión.

Me amparo en el reducto inquebrantable de los 80, negándome de plano a quitarme más pelos. Faltaría más. Aunque el último hombre sobre la Tierra se arrancara hasta los pelos de la nariz, yo seguiría impertérrita con lo que dios me dio. Algún día, cuando todos parezcan actores porno en busca de Barbies complacientes, alguien echará de menos un poco de atavismo selvático. Entonces ya será tarde, porque cuanto menos, menos. A ver quién puede más.

Si quieres ver mejor cómo resistimos, pincha sobre la imagen (L'origine du monde de Courbet)

2 comentarios:

  1. Solicito oficialmente asilo en el búnker de la resistencia hirsuta. Me dan un asco horrible los cuerpos adultos depilados. Una amiga mía granadina y brillante decía, con perdón, que "sin pelos lo que te queda ahí es un resbaloncillo de plástico, como la Nancy". No me apetece para nada un rinconcillo postnuclear yermo y frío, con los poros irritados como piel de gallina y sin ningún secreto, misterio ni follaje, de qué coño estamos hablando. Excelente post.

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  2. La puerta está abierta, amigo mío. Eres muy bienvenido al búnker, donde lo que más nos falta son hombres cabales. Asilado quedas.
    La resistencia se consolida con la alianza del género masculino. Ya podemos hacer cosas más interesantes y divertidas.
    Gracias, belleza.

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