miércoles, 5 de septiembre de 2012

Tan arbitrario

Qué solos se quedan los locos. Este verano me he dado cuenta de que la enfermedad mental ajena se convierte en propia. No, no se convierte en propia, sino que la enfermedad del otro delimita la propia -por comparación, ya saben-. Con el loco enfrente, uno siente miedo, compasión, necesidad de poner orden, de sujetarle, de reducirle. En cualquier caso, necesidad de alejarle ya que él no se aleja, no se ordena, no se sujeta. ¿No sintió lo mismo el loco cuando aún parecía cuerdo?

Me parece comprender que el loco nos vuelve locos. No logramos sujetar al loco, sino nuestra propia locura. Sujetamos nuestra locura alejando al loco o alejándonos nosotros. No contagiamos cordura, no la transmitimos. Simplemente establecemos un límite para seguir neuróticos en vez de psicóticos. Límite necesario, no lo niego, aunque tan arbitrario como cualquier frontera. El miedo es el sonido de la propia locura luchando por desatarse.

Una sociedad que no aprende a acercarse al loco es una sociedad llena de miedo. ¿Escuchan ustedes ese sonido?

6 comentarios:

  1. Ya es buena cosa que lo creas, es una manera de no desconocer completamente los motivos por los que alguien nos gusta o incluso amamos, y por tanto una manera eficaz de conocernos y conocer a los demás. La verdad es que hay una cantidad tremenda de apatía en la red. Es todo tan arbitrario...

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  2. Gracias por tu comentario, Manuel. Quizá la arbitraria soy yo...
    Salud.

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    1. En modo alguno, usted es un dechado de cordura y sabe transmitirla muy bien.

      Salud

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  3. http://youtu.be/TKk8MPrLhOQ

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  4. Seas quien seas, anónimo, gracias por el tema de La Mode. Hacía años que no los escuchaba. En fin, me he conmovido.

    Abrazo.

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  5. de nada. era sólo un regalo (por los viejos tiempos).
    (en silencio, pero sigo merodeando).

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