domingo, 12 de enero de 2014

Grietas en el muro


Interdisciplinar


Me duelen los senos. No los paranasales, sino los otros. Se trata de una ovulación prematura. Todo está explicado en esta partitura. Los que no hayan estudiado lenguaje musical, tienen aquí su oportunidad. Esto es un heptagrama. Para los que no hayan estudiado griego clásico o no hayan estudiado en general, un pentagrama tiene cinco líneas y cuatro espacios -entre las líneas-; sin embargo, un heptagrama como éste tiene siete líneas y...¿cuántos espacios? Ánimo, gentes de letras.
Bueno, pues esto es un heptagrama de receptores estrogénicos. Estoy intentando interpretarlo, a ver qué tal suena. Hay un eje cartesiano o de coordenadas que, para los que no hayan estudiado... Que estudien, leches, y que sean un pelín más ordenados y menos abscisos. Además, si han visto los gráficos de Google Analytics, ya pueden hacerse una idea. Pues eso: hay un eje de coordenadas que relaciona número de pacientes -30- y número de receptores estrogénicos -de 0 a 120-. El cuadrado equivale a una blanca, y el rombo a una negra. Un rombo es un cuadrado en vilo, a punto de perder la estabilidad. Los rombos deben sonar indecisos y zozobrantes, como la voz del enamorado. En esta partitura no hay silencios, porque no hay quien haga callar a 30 pacientes de un solo batutazo. También hay unos promedios demasiado complicados para gente de ciencias -sociales- como yo. Hacemos caso omiso de ellos. Lo que no podemos esquivar, si queremos que esto suene, son los signos de expresión: THR significa "Todos a Hacer Ruido", mientras que THP significa "Tú Haz el Pino", que viene a ser como un solo estrogénico (uno hace piruetas mientras los otros 29 esperan tranquilos). Es sencillo, por tanto.
Ya sabemos a qué huelen las nubes, pero falta descubrir cómo suena una ovulación prematura. Me faltan 29 para hacer ruido, y un matemático para la tontuna del promedio, no sea que se nos venga abajo el descubrimiento por no haber estudiado suficiente estadística. ¿Será prematuro consultar también a un médico?

Millás



Lo que me pierde de Millás es su caída de ojos, su aterimiento crónico y su hipocondría, por ese orden. Esto siempre ha sido así, pero lo descubro ahora. Resulta que le leo por amor. Y, al leerle, me enamoro siempre más. A ver si concentrándome mucho consigo reencarnarme en su amante en alguna existencia no muy lejana. Me atiborraría de ansiolíticos con él, le abrigaría bien y guardaríamos cama febrilmente hasta la próxima reencarnación, gracias a la cual podríamos intercambiar los roles (y los Rolex) en la mesilla, convirtiéndonos la una en el otro y viceversa. Y vuelta a empezar. ¡Qué hermoso sería!




El lado bueno

¿Y cómo podía saberlo Maidy? Maidy, que estaba en la consulta del médico. Tantos años en el diván de un psiquiatra y, de repente, el diván se mueve.

Dios mío, Maidy está en el diván cuando la gran sacudida.

Maidy no te lo contó, pero ¿sabes lo que le contestó el médico? Lo que le contestó cuando ella saltó del diván y exclamó:

-Santo Dios, ¿ha sido eso un terremoto?

El médico le contestó lo siguiente:

-¿Te ha parecido un terremoto?

Creo que estamos de acuerdo, hay que verlo por el lado bueno.



Fragmento del relato San Francisco; Amy Hempel, Cuentos completos, Seix Barral, 2009.