martes, 21 de diciembre de 2010

Insisto


Quiero un hombre así. Insisto. Aunque tenga morbus boeck y sea prácticamente asexual. No contemplo tales minucias.
Lo quiero para mí sola. Éste es un dato importante, también insisto.
Prefiero que no esté muerto, pero en fin, todo es negociable. No hace falta que me lleve las maletas, sobre todo si está muerto. Lo importante es que escriba exactamente de esa forma y que tenga exactamente este aspecto. Ah, y que no le pretenda ningún zorrastrón que sólo quiera lucirse a su lado.
Estoy hablando de amor, zorrastrones. A fornicar y amasar fortuna a otra parte, que aquí no repartimos de eso.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Nuestro terror de alquiler

Veo este vídeo en el blog Clément Cadou, y no puedo evitar la tentación de copiarle miserablemente.
Me sorprende la vis cómica de Vila-Matas, a quien nunca había oído hablar.
Atención al poema de Roberto Bolaño.
Me habían encargado escribir algo sobre la ternura, pero ya no es necesario. Mejor les envío el vídeo.


A Amaia, claro, por el propósito común de levantar nuestras vidas a pesar de -y gracias a- los malditos paréntesis de la CDU

jueves, 18 de noviembre de 2010

Psicopatillas a sueldo en el plató



Algunas características clínicas de la psicopatía:

* Ausencia de delirios u otros signos de pensamiento no racional
* Escasa fiabilidad
* Falsedad o falta de sinceridad
* Falta de remordimiento y vergüenza
* Conducta antisocial sin un motivo que la justifique
* Juicio deficiente y dificultad para aprender de la experiencia
* Egocentrismo patológico e incapacidad para amar
* Pobreza generalizada en las principales relaciones afectivas
* Pérdida específica de intuición
* Insensibilidad en las relaciones interpersonales generales
* Conducta extravagante y desagradable bajo los efectos del alcohol y, a veces, sin él
* Amenazas de suicidio raramente consumadas
* Vida sexual impersonal, frívola y poco estable
* Incapacidad para seguir cualquier plan de vida

Algunos criterios de definición de la personalidad psicopática:

* Gran capacidad verbal y un encanto superficial
* Autoestima exagerada
* Constante necesidad de obtener estímulos y tendencia al aburrimiento
* Tendencia a mentir de forma patológica
* Comportamiento malicioso y manipulador
* Falta de culpa o de cualquier tipo de remordimiento
* Afectividad frívola, con una respuesta emocional superficial
* Falta de empatía, crueldad e insensibilidad
* Estilo de vida parasitario
* Falta de control sobre la conducta
* Vida sexual promiscua
* Historial de problemas de conducta desde la niñez
* Falta de metas realistas a largo plazo
* Actitud impulsiva
* Comportamiento irresponsable
* Incapacidad patológica para aceptar responsabildiad sobre sus propios actos
* Historial de muchos matrimonios de corta duración
* Versatilidad para la acción criminal

Aunque una crea haber oído ya todo tipo de comentarios abyectos en los medios, siempre puede sorprenderse poniendo Telemadrid para doctorarse en Patologías sociales de ahora y siempre: un estudio longitudinal de casos clínicos aplicado a sujetos en activo subvencionados con dinero público.
Lo digo porque, en los últimos días, he leído muchas cosas sobre un tal Salvador Sostres y sus agudos comentarios en la cadena pública de las derechas públicas subvencionada con dineros públicos. Se ha dicho que el sujeto de estudio es machista, xenófobo, inclinado a las declaraciones pederastiles, y que no tiene ética ni quien se la ponga, porque le importa un bledo que haya niños presentes cuando suelta sus arengas maníacosexuales.
Nadie parece haber reparado en que el sujeto, más que nada, es un psicópata. Un psicopatilla, en realidad, porque le falta categoría y cociente intelectual para ejercer de psicópata profesional, perfil sin duda más respetable, por lo que tiene de sobrio y discreto el estratégico anonimato.

Desde aquí, recomendamos al tal Sostres que lleve su patología con la mayor discreción posible. Más que nada para que pueda ingresar alguna vez -fugazmente siquiera- en la nómina de los psicópatas respetables, que saben lo que son pero no hacen alarde. No creemos que lo consiga, pero le animamos sinceramente a entrenarse a fondo, porque tampoco parece, al primer visionado, un caso del todo perdido.

De los otros tertulianos y de la presentadora, que ríen y callan alternativamente, no hablaremos de momento porque es un poco más de lo mismo: patología social para instruir a los niños allí expectantes.

domingo, 7 de noviembre de 2010

sábado, 6 de noviembre de 2010

Santiago Sierra dice NO

Santiago Sierra dice NO al Premio Nacional de Artes Plásticas.
Lo hace con esta carta:

Madrid, Brumaire 2010

Estimada señora González-Sinde,

Agradezco mucho a los profesionales del arte que me recordasen y evaluasen en el modo en que lo han hecho. No obstante, y según mi opinión, los premios se conceden a quien ha realizado un servicio, como por ejemplo a un empleado del mes.

Es mi deseo manifestar en este momento que el arte me ha otorgado una libertad a la que no estoy dispuesto a renunciar. Consecuentemente, mi sentido común me obliga a rechazar este premio. Este premio instrumentaliza en beneficio del estado el prestigio del premiado. Un estado que pide a gritos legitimación ante un desacato sobre el mandato de trabajar por el bien común sin importar qué partido ocupe el puesto. Un estado que participa en guerras dementes alineado con un imperio criminal. Un estado que dona alegremente el dinero común a la banca. Un estado empeñado en el desmontaje del estado de bienestar en beneficio de una minoría internacional y local.

El estado no somos todos. El estado son ustedes y sus amigos. Por lo tanto, no me cuenten entre ellos, pues yo soy un artista serio. No señores, No, Global Tour.

¡Salud y libertad!

Santiago Sierra


Fuente:http://www.contraindicaciones.net/2010/11/santiago-sierra-dice-no-al-premio-nacional-de-artes-plasticas.html

Agradeciendo la coherencia, nos quitamos el sombrero.

Santiago Sierra, Line of 250cm Tattooed on Six Paid People, 1999,
Black and white photograph

jueves, 4 de noviembre de 2010

Profundo silencio

Primeras imágenes del fondo marino grabadas en alta definición a más de 100 metros de profundidad, en la isla Sala y Gómez, océano Pacífico, Chile. En lengua rapanui, la isla se llama Motu Motiro Hiva, "islote del pájaro en el camino a Hiva".

Mensaje de la organización Océana:

Sala y Gómez y otros lugares donde se cree que existen ecosistemas marinos vulnerables, deben protegerse de manera preventiva frente a actividades destructivas como la pesca de arrastre.


A Kitos, por su inmenso y silencioso mar de piedras

domingo, 31 de octubre de 2010

También el sol



Marcelino Camacho in memoriam

viernes, 29 de octubre de 2010

No quedarse quieto ahora


















El cielo está llorando a mares en Carabanchel, mi barrio de siempre. Fui y sigo siendo militante del PCE en Carabanchel. En la sede del barrio conocí a Marcelino, al que oí hablar en mil y una asambleas interminables. Porque Marcelino militaba en Carabanchel, allí mismo donde estuvo preso. Me lo encontré en el metro hace años -yo era joven, mucho más joven-. Me saludó, llano, sencillo como siempre. Vehemente. Me dijo "no os quedéis quietos ahora, los jóvenes tenéis que tirar del carro ahora, para no perder lo que se ha conseguido". Después me habló de sus viajes a China; "las batallas de Marcelino en China", bromeábamos.

Ahora se ha ido, y yo siento la vergüenza de no estar tirando del carro. Estamos perdiendo lo que se consiguió con sangre, sudor y lágrimas. Hoy por hoy, me siento más ácrata que comunista. Pero mi corazón sigue creyendo en personas como Marcelino. Mi corazón incoherente cree en personas coherentes. Mi cabeza no cree en los políticos que tenemos, pero sigue creyendo en la posibilidad de hacer política desde abajo. Somos políticos, podemos hacer política. Hay políticas viables que empezaron siendo utópicas.
A los dirigentes que hablan hoy se les debería caer la cara de vergüenza. A mí se me cae. Harían mejor en guardar silencio.

Hasta siempre, Marcelino. Recuerdo tus palabras y tus actos. Silencio ahora.

martes, 19 de octubre de 2010

Hache de "halmena"


A los chicos de nuestrofuneral, que me dan mucha vidilla. Aunque no sepa quiénes son, al menos sé cómo son: divertidos, audaces, brillantes. Amigables, vaya.

miércoles, 13 de octubre de 2010

La voz

Nadie me va a entender, pero siempre me enamoro de escritores muertos o de escritores al borde del suicidio. Cuando me enamoré de David Foster Wallace, no sabía -yo- que iba a suicidarse; pero lo hizo. Así que ya era un escritor al borde del suicidio, aunque yo no lo supiera.
Esta vez, sin embargo, me he enamorado de uno que está directamente muerto. Sé que debería hacérmelo mirar, pero no me preocupo demasiado mientras siga enamorándome también de escritores vivos. Ya hablaré de ellos.

Pero aquí está mi amor muerto. No: "mi amor muerto" no, amor vivo por el amado muerto. Eso sí. Miren qué manos. Qué manos nerviosas. Oigan qué voz. Observen qué risa y qué sonrisas. No entiendo un carajo del idioma, pero no importa. Importa la música de su voz, el tono y el ritmo de sus palabras. Eso es lo que importa, igual que al leerle. Yo quiero un hombre así. Pero que no esté muerto ni al borde del suicidio.

Esta noche me quedo con él. Con Bernhard.
Suena un nocturno de Chopin.

sábado, 2 de octubre de 2010

Acata o revienta

Cada vez con mayor alarma, veo cómo crece entre numerosos "profesionales" la hostilidad hacia los usuarios de servicios del sector social. Siento vergüenza ante la descarada subasta de estos servicios públicos, ante las instituciones que subastan la gestión de éstos, ante las empresas subasteras, disfrazadas de asociaciones o fundaciones sin ánimo de lucro. Siento vergüenza ante la falta de profesionalidad de mis propios colegas, a demasiados de los cuales prefiero no llamar compañeros. Vergüenza ante los directores de esas empresas, ante sus equipos, y ante mí misma por pretender todavía promover algún cambio donde siempre cabe sólo acatar o largarse. A partir de cierta edad, la ingenuidad es un pecado. Mi pecado capital.

No voy a hablar demasiado de mi último trabajo, del que ya me han "invitado" cordialmente a irme con una carta de despido improcedente bajo el brazo. No se alega nada contra mi forma de trabajar, sino, al parecer, contra mi propia forma de ser. Me hablan de un acuerdo, pero he preferido dejar claro que no tengo nada que acordar con ellos, aunque sí algo que informarles. Esto es lo que he informado a mis amables contratadores y despedidores:

- Que me parece muy preocupante que un equipo entero tenga miedo de proponer, opinar, cuestionar y/o disentir sobre la metodología de trabajo a aplicar;
- Que me parece igualmente preocupante y contrario a la ética profesional que un equipo entero despliegue actitudes abiertamente hostiles hacia los usuarios de un servicio público;
- Que me parece lamentable, antiprofesional y contrario a toda vocación de apoyo, que la directora y su equipo estén mucho más preocupados por cuidarse de supuestas y remotas agresiones potenciales que de atender a las usuarias del servicio con un mínimo de competencia.

Algunas cosas más he informado a mis amables despedidores, pero quedan entre ellos y yo. Si algún día me animo a tirar bien de la manta, es seguro que no podré volver a ejercer. Aunque nunca haya vejado o maltratado a ninguno de los chicos, chicas, hombres y mujeres con los que he trabajado, siento tan profunda vergüenza ajena que me parece propia. No creo que valga la pena vender así el alma por mil euros. Me enfrento a la contradicción más gorda de mi vida. Me gusta este trabajo, creo que lo hago bien, respeto a los usuarios, y a menudo ellos me devuelven con creces el afecto, el respeto y la dignidad. Esa dignidad es un camino de ida y vuelta. Quizá aún no sea tarde para explicar en nuestras facultades que lo único que te hace digno como profesional es tratar dignamente a quien solicita apoyo. Lo demás se aprende en los libros. Todo lo que yo he aprendido, me lo han enseñado los chicos, los hombres y las mujeres que no han tenido más remedio que solicitar apoyo. Sólo hacia ellos me siento agradecida en esta profesión. Hacia ellos y hacia unos pocos maestros va todo mi respeto. Hay gente honesta e incombustible en este sector. Y aunque me considere honesta, alcanzo cíclicamente el punto de ignición. Tengo muchos nombres y caras en la cabeza y en el corazón. Por confidencialidad, no los cito. Si pude ayudarles en algo, me doy por satisfecha. Si no pude, ellos sí me ayudaron a mí a comprender el baile de la vida, que nunca ha estado incluido en el plan de estudios de mi facultad.

Hace años, en el poblado, ayudé a salvar la vida a un consumidor de heroína. Creo que es la única vida que ha estado en mis manos. Él me estaba machacando al ajedrez cuando le atizó una sobredosis. Le llamaremos Rafa. Pensé que no lográbamos reanimarle, le vi muerto ante mí, y me puse a llorar con la ampolla de naloxona todavía en la mano. Entonces Rafa abrió los ojos, despertando bruscamente, y me preguntó ¿a qué estábamos jugando, princesa? Ahora me doy cuenta de que no estábamos jugando al ajedrez, sino a tratarnos con dignidad. A pesar de todo. Eso es lo que me llevo.

jueves, 30 de septiembre de 2010

lunes, 27 de septiembre de 2010

De revolutionibus orbium coelestium

Atherida se siente desesperada ante la idea de volver mañana al trabajo. Tiene ganas de rebelarse, llorar y patalear. Tiene más ganas que nunca de irse a la isla griega para leer, nadar, beber, bailar, tomar el sol y poco más.
Atherida se da pena a sí misma viéndose en este estado de alienación y total disociación entre deseos, necesidades y realidad pura y dura. No entiende por qué eligió una profesión de ayuda al prójimo tan malpagá y maltratá.

Al borde de los 40, Atherida quiere dar un giro copernicano a su vida, quiere trabajar de tabernera o de librera o de bibliotecaria o de correctora, pero no sabe qué abrelatas usar para abrir una grieta en su excepcionalmente cerrado y especializado currículum de las narices. Atherida hace un llamamiento desesperado a todo aquel que pueda ofrecerle un empleo no basado en la ayuda al prójimo, entendiendo por "prójimo" cualquier persona en situación de desventaja social, entendiendo por "desventaja social" no sé qué leches demasiado penosas para exponerlas aquí.

Atherida puede demostrar su versatilidad y buen humor donde y cuando haga falta.
Por alguna razón, desde hace unos días, Atherida encuentra un consuelo especial leyendo a Salinger, que siempre ha sido el favorito de los sociópatas. Es un dato importante, aunque no sabe en qué aspecto. En todos los aspectos, supone.

Atherida intenta evitar por todos los medios convertirse en funcionaria (véase el llamamiento desesperado del segundo párrafo), pero, de seguir así, no tendrá más remedio que desplegar su natural instinto de conservación y echarse a estudiar la muy conculcada Constitución Españooola, ay.

Atherida no es Shakespeare, pero jura que jamás emplea ni ha necesitado emplear el corrector de texto del ordenador (llamamiento al mundo de la letra impresa).

Atherida termina abruptamente siempre que tiene hambre porque piensa con el estómago, y ahora mismo su estómago le dice que vaya a por un yogur de cabra griega, que se lo coma y cambie la autocompasión por un relato de Salinger.

A la piltra. No olviden los llamamientos, especialmente los de huelga general.

sábado, 25 de septiembre de 2010

miércoles, 22 de septiembre de 2010

No me da la real gana


Dice el rey que era un patriota. Desvaríos reales aparte -muy aparte, por favor-, hoy me siento más huérfana que ayer pero menos que mañana.
Hay quien se ríe cuando oye hablar de "la muerte de las ideologías". Yo no me río ni un tantico, maño, no le encuentro la puñetera gracia. Es lo que tiene ser hija de la generación del desencanto. Por muy generación X que me haya tocado ser, no he logrado sacudirme esto de la ideología, y a estas alturas del partido ya no me da la gana.
Hay que oír gilipolleces cuando alguien querido se muere. Hay que oírlas siempre, en realidad, pero joden más cuando el finado lleva toda la vida combatiendo la gilipollez nacional.
No importa. Sabemos quién era Labordeta, nadie nos quita esa alegría. Nadie nos quita este dolor y esta despedida. Nadie nos quita la ideología. Esta generación mía del Cola Cao y la dependencia crónica, debería despertar antes de que mueran todos los que aún saben defender la dignidad. Morir con dignidad es importante, pero también vivir con ella. Vivir con dignidad. Y cantarla, maño. Cantar la dignidad.

martes, 10 de agosto de 2010

Rimando cabreos I

Ando ya cansada
de cierta violencia
psicoestructural
en el parvulario
seudolaboral.

Un día de éstos
un día cualquiera
a lo Fernán Gómez
Vaya usted a la mierda
con su autoridad
a chupar spa.

Y a buscar currelo
que por mil eurillos
algo encontraremos
fuera de este patio
de submajaderos.

Ya mucho mejor
dónde va a parar
que del sinsabor
iba a reventar.

Como Gloria Fuertes
me quito las penas
por no dar dos yoyas
en plena verbena.


Este es mi mensaje
en una botella.