sábado, 10 de marzo de 2018

El tiempo en Madrid

Vale. Nueva etapa. Paso a borrador casi todo lo dicho, mostrado y comentado. De vez en cuando hay que hacer limpieza. Me pesan las palabras en la chepa.
Solo dejo un par de obituarios por sentimentalismo adhesivo, un par de viñetas, y mis declaraciones de amor a Thomas Bernhard, que está muerto hace mucho y no va a quejarse.

Reabro la persiana con diálogo minimalista inspirado por JVB, que embellece y ensancha el invierno madrileño para dejarlo lloviendo piedras cuando se va.

All the things you are (o Cómo trabajar la concentración diez veces más que cualquier otro)


-¿Si te pudieras fiar lo harías?
- ¿El qué?
-Fiarte.
- ¿Fiarme de qué?
-No sé, de mí, por ejemplo.
- ¿Por qué lo preguntas?
-¡Joder!
- ¡Joder ¿qué?!
-Nada, no importa. Cierra los ojos y vuelve a tocarla. Concéntrate en el sonido. Solo el sonido y tú.
- …....
-No te concentras. Deja de moverte, te mueves mucho.
- Voy.
-¡Que te estés quieta!
- ¡Joder!
-¡Joder ¿qué?!
- Tengo ganas de llorar.
-¿Por qué?
- No lo sé...
-Llorar sienta muy bien.
- Ya...
-Vale, cambiamos de tema. ¿Cuál te gusta?
- ¿Todas las cosas que tú eres?
-….....
- ¿Todas las cosas que yo soy?
-¿All the things you are?
- Sí, ésa.
-Vale. Vamos.
- ¿Con los ojos cerrados?
-Sí, con los ojos cerrados.


domingo, 12 de enero de 2014

Ad hoc bike

Cuando estoy hormonalmente inspirada, escribo relatos eróticos y luego pienso en colgarlos aquí. Pero no lo hago. Tonterías mías. Pienso -mucho- en el relato, lo escribo a mano, lo leo, me estabilizo hormonalmente y me ducho. Luego, cuando voy a teclear el relato, me parece tan obsceno que no me atrevo, ¿comprenden? Espero que no.

De todos modos, siempre es el mismo relato con variaciones ad hoc. Supongo que esto tampoco se entiende bien. Mejor así.

Me he comprado una bici híbrida -ahora se llaman de trekking- para evitar estos desmanes. La he montado con furia esta mañana (¿lo ven?, no puedo parar). No ha evitado nada, pero me ha dado el sol. Luego he comido con ganas y me he puesto a pensar en mi relato erótico. El de siempre.

Grietas en el muro


Interdisciplinar


Me duelen los senos. No los paranasales, sino los otros. Se trata de una ovulación prematura. Todo está explicado en esta partitura. Los que no hayan estudiado lenguaje musical, tienen aquí su oportunidad. Esto es un heptagrama. Para los que no hayan estudiado griego clásico o no hayan estudiado en general, un pentagrama tiene cinco líneas y cuatro espacios -entre las líneas-; sin embargo, un heptagrama como éste tiene siete líneas y...¿cuántos espacios? Ánimo, gentes de letras.
Bueno, pues esto es un heptagrama de receptores estrogénicos. Estoy intentando interpretarlo, a ver qué tal suena. Hay un eje cartesiano o de coordenadas que, para los que no hayan estudiado... Que estudien, leches, y que sean un pelín más ordenados y menos abscisos. Además, si han visto los gráficos de Google Analytics, ya pueden hacerse una idea. Pues eso: hay un eje de coordenadas que relaciona número de pacientes -30- y número de receptores estrogénicos -de 0 a 120-. El cuadrado equivale a una blanca, y el rombo a una negra. Un rombo es un cuadrado en vilo, a punto de perder la estabilidad. Los rombos deben sonar indecisos y zozobrantes, como la voz del enamorado. En esta partitura no hay silencios, porque no hay quien haga callar a 30 pacientes de un solo batutazo. También hay unos promedios demasiado complicados para gente de ciencias -sociales- como yo. Hacemos caso omiso de ellos. Lo que no podemos esquivar, si queremos que esto suene, son los signos de expresión: THR significa "Todos a Hacer Ruido", mientras que THP significa "Tú Haz el Pino", que viene a ser como un solo estrogénico. Sencillo, por tanto.
Ya sabemos a qué huelen las nubes, pero falta descubrir cómo suena una ovulación prematura. Me faltan 29 para hacer ruido, y un matemático para la tontuna del promedio, no sea que se nos venga abajo el descubrimiento por no haber estudiado suficiente estadística. ¿Será prematuro consultar también a un médico?

Millás



Lo que me pierde de Millás es su caída de ojos, su aterimiento crónico y su hipocondría, por ese orden. Esto siempre ha sido así, pero lo descubro ahora. Resulta que le leo por amor. Y, al leerle, me enamoro siempre más. A ver si concentrándome mucho consigo reencarnarme en su amante en alguna existencia no muy lejana. Me atiborraría de ansiolíticos con él, le abrigaría bien y guardaríamos cama febrilmente hasta la próxima reencarnación, gracias a la cual podríamos intercambiar los roles (y los Rolex) en la mesilla, convirtiéndonos la una en el otro y viceversa. Y vuelta a empezar. ¡Qué hermoso sería!




El lado bueno

¿Y cómo podía saberlo Maidy? Maidy, que estaba en la consulta del médico. Tantos años en el diván de un psiquiatra y, de repente, el diván se mueve.

Dios mío, Maidy está en el diván cuando la gran sacudida.

Maidy no te lo contó, pero ¿sabes lo que le contestó el médico? Lo que le contestó cuando ella saltó del diván y exclamó:

-Santo Dios, ¿ha sido eso un terremoto?

El médico le contestó lo siguiente:

-¿Te ha parecido un terremoto?

Creo que estamos de acuerdo, hay que verlo por el lado bueno.



Fragmento del relato San Francisco; Amy Hempel, Cuentos completos, Seix Barral, 2009.

jueves, 27 de septiembre de 2012

Astronautas

Ayer, al pasar junto a uno de los muchos cordones "anti-disturbios" repartidos por el centro de Madrid, un chaval gritó a mi lado ¡Astronautas, marcháos al espacio! Suscribo. No faltará quien diga que ese conmovedor humor blanco es una intolerable provocación.


Cuán valerosos parecen los astronautas aquí en la Tierra. ¿Viajarán al espacio también de cuatro en cuatro?




miércoles, 5 de septiembre de 2012

Tan arbitrario

Qué solos se quedan los locos. Este verano me he dado cuenta de que la enfermedad mental ajena se convierte en propia. No, no se convierte en propia, sino que la enfermedad del otro delimita la propia -por comparación, ya saben-. Frente al loco, uno siente miedo, compasión, necesidad de poner orden, de sujetarle, de reducirle. En cualquier caso, necesidad de alejarle ya que él no se aleja, no se ordena, no se sujeta. ¿No sintió lo mismo el loco cuando aún parecía cuerdo?

Me parece comprender que el loco nos vuelve locos. No logramos sujetar al loco, sino nuestra propia locura. Sujetamos nuestra locura alejando al loco o alejándonos nosotros. No transmitimos cordura. Simplemente establecemos un límite para seguir siendo neuróticos en vez de psicóticos. Límite necesario, no lo niego, aunque tan arbitrario como cualquier frontera. El miedo es el sonido de la propia locura luchando por desatarse.

Una sociedad que no aprende a acercarse al loco es una sociedad llena de miedo. ¿Escuchan ustedes el sonido?

jueves, 26 de julio de 2012

sábado, 28 de enero de 2012

Menos es menos

Tengo una hipótesis sobre la vitamina C: cuanto menos la consumes, menos te apetece consumirla. Igual que el sexo. A más, más. A menos, menos. Si lo vas dejando, luego te da una pereza horrible. Si lo retomas, enseguida quieres más. Bueno, pues con los alimentos que contienen vitamina C pasa lo mismo. Cuesta un horror volver a comer naranjas cuando te has habituado a no comerlas. Yo, cuando pienso en el sexo, enseguida me acuerdo de la depilación y prefiero descartar cualquier esfuerzo. Porque ahora -según me vienen advirtiendo unas y otros- no basta con depilarse las axilas y las piernas. Hay que depilarse también el pubis y dios sabe qué más. No quiero ni pensarlo. Aunque lo pienso. Por eso -porque lo pienso- gasto mis escasas energías en cabrearme con la tirana e infame estética del porno, del desnudo aniñado y toda esa histeria por parecer recién nacidos. Es una puñetera perversión.

Me amparo en el reducto inquebrantable de los 80, negándome de plano a quitarme más pelos. Faltaría más. Aunque el último hombre sobre la Tierra se arrancara hasta los pelos de la nariz, yo seguiría impertérrita con lo que dios me dio. Algún día, cuando todos parezcan actores porno en busca de Barbies complacientes, alguien echará de menos un poco de atavismo selvático. Entonces ya será tarde, porque cuanto menos, menos. A ver quién puede más.

Si quieres ver mejor cómo resistimos, pincha sobre la imagen (L'origine du monde de Courbet)

viernes, 20 de enero de 2012

Un puesto a medida en la opereta

Siento una alternancia de rabia y tristeza. Rabia, tristeza, rabia, tristeza, y así sucesivamente. Este humor me ha asaltado hoy y espero que mañana se autodestruya. Mientras dura, estoy particularmente harta de Vargas Llosa, para quien el Ministerio de Exteriores pretende crear el puesto de presidente del Instituto Cervantes, modificando así el organigrama de dicha institución; parece ser que Educación y Cultura decide si sí o si no. Vamos listos.
Hace años que este señor me viene cayendo mal, desde que -en mi adolescencia- oyera su voz detrás de mí en el Reina Sofía, petulante, prepotente, engolada, imponiendo su clase magistral sobre pintura contemporánea a todo el que tuviera oídos en la sala. Allí era un visitante más de la exposición de turno, como todos, pero tuvo que hacer resonar su atiplado egocentrismo. Hoy, como ayer y siempre, como este mismo verano, propagando a los cuatro vientos -nunca mejor dicho- la gran sandez de enaltecer la visita del Papa a Madrid porque es muy positivo para la juventud, bla, bla, bla. Me gustaría tomar el mismo fármaco que él para atiplarme y ensandecerme sin mesura ni recato. Escribe muy bien este señor, sí, pero no soporto a la derecha de siempre vestida de cordero centrista, de anarco-individualista de salón o de no sé qué, porque -créanme- no acierto con la descripción -aunque quisiera-. Por eso no tengo el Nobel.

Atempere por lo menos sus cuerdas vocales y aprenda a hablar en voz baja en los museos. Ya que le vamos a pagar un sueldo, invierta en recato. Se lo ruego, se lo exijo.

lunes, 12 de septiembre de 2011

11-S 1973


Golpe de estado terrorista en Chile. Mueren 40.280 personas inocentes. Nadie persigue al instigador Kissinger para tirarle al mar. Hoy los chilenos se manifiestan por la memoria de sus miles de muertos y desaparecidos. Hay disturbios. Los medios no nos bombardean con esta información. De hecho, no nos lo cuentan. Hay muertos de primera y muertos de segunda. Hay guerra en muchos países del mundo. Hay muertos de bala, muertos de hambre, muertos de no tener antirretrovirales, muertos de sed, muertos de explotación y muertos de Mercado. Sobre todo, hay muertos de Mercado Global.

También hay muertos de ignorancia y de manipulación. Pero como estamos bien alimentados y -todavía- podemos comprar medicinas, no nos damos cuenta de que estamos muertos. Si ves el telediario un día de éstos, fíjate en que nunca hablan de los muertos de miedo. La propaganda del miedo está bien organizada y mejor financiada para que no pienses

martes, 21 de diciembre de 2010

Insisto


Quiero un hombre así. Insisto. Aunque tenga morbus boeck y sea prácticamente asexual. No contemplo tales minucias.
Lo quiero para mí sola. Éste es un dato importante, también insisto.
Prefiero que no esté muerto, pero en fin, todo es negociable. No hace falta que me lleve las maletas, sobre todo si está muerto. Lo importante es que escriba exactamente de esa forma y que tenga exactamente este aspecto.
Estoy hablando de amor, zorrastrones. A fornicar y amasar fortuna a otra parte, que aquí no repartimos de eso.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Nuestro terror de alquiler

Me sorprende la vis cómica de Vila-Matas, a quien nunca había oído hablar.
Atención al poema de Roberto Bolaño.
Me habían encargado algo sobre la ternura, pero ya no es necesario. Mejor les envío el vídeo.


A Amaia, claro, por el propósito común de levantar nuestras vidas a pesar de -y gracias a- los malditos paréntesis de la CDU