domingo, 17 de febrero de 2013

viernes, 15 de febrero de 2013

Gestalt-j(u)erga número 15

Busca y encuentra en el poema las seis principales perturbaciones de la frontera de contacto, más comúnmente llamadas "mecanismos de defensa" y más comúnmente aún "defensas" a secas, a saber: introyección, proyección, retroflexión (o "vuelta contra sí" de Freud), deflexión (de Polster), confluencia y egotismo (o aislamiento).
No seas vago/a, que está bien fácil. Luego no digas que la teoría no te entra, so zoquete.

Anota de paso la siguiente afirmación del maestro M.A. y reflexiona sobre ella, porque contiene verdades como puños que no deberías pasar por alto si quieres llegar a alguna parte como terapeuta y/o como persona: La solución a la dependencia no es el aislamiento, como tampoco la psicopatía es la solución a la confluencia. No digo más.

El poema:

Me gustas cuando callas porque estás resistente,
y me oyes desde lejos, y mi rol no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y que algún introyecto te cerrara la boca.

Como todas las cosas proyectadas sin calma
emerges del fondo de la neurosis mía.
Mariposas del sueño, mensajes de mi alma
que parecéis arquetipos de los que Jung cultiva.

Me gustas cuando estallas histriónicamente
y estás como quejándote en tu sistema de orgullo.
Y me oyes desde lejos como sutil venganza:
déjame que me raye y retroflecte absurdos.

Déjame que te hable también desde mi ego
falso como una máscara, firme como un castillo.
Eres todo un reproche, callada y deflectada.
Tu silencio es de pega, tan histérico y pillo.

Me gustas cuando callas porque estás confluyente.
Distante y perezosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de mi egotismo cierto.


domingo, 27 de enero de 2013

Justificar texto

Mi terapeuta, a quien llamaremos Como Mejor nos Parezca (en adelante CMP para abreviar), tiene una paciencia finita pero considerable. Los dos (CMP y yo) sabemos que Lo Mío no tiene solución, pero hacemos como que sí para no tener que renunciar a un vínculo tan bonito. Yo quiero mucho a CMP. Esto es así y punto; no voy a justificarme, tal como he aprendido en terapia.

Aunque -decía- CMP tiene una paciencia más que considerable, resopla cada vez que cito a Claudio Naranjo. No es que yo le haya visto resoplar; ni siquiera le he oído. Le leo el resoplido en los ojos. Como todo el mundo sabe, hay miradas y miradas. No se trata sólo de fruncir el ceño, sino de resoplar con los ojos. Son miradas que dicen "aunque te aprecio, no me jodas otra vez parafraseando a Claudio Naranjo, que ya tengo suficiente, por el amor de dios". Yo leo el resoplido y enseguida me pienso culpable por fastidiarle con mis paráfrasis de listilla arrogante con necesidades compulsivas de reconocimiento. Ya no me gusta discutir con CMP porque ha demostrado ser una persona honrada y confiable, y me gusta ser leal a las personas honradas y confiables. Mi idea de la lealtad conlleva no ir bufando y llevando la contraria a quien te quiere bien. Tampoco ahora voy a justificarme.

El caso es que tengo un conflicto de lealtades porque mañana voy a una conferencia de Claudio Naranjo sobre los clásicos literarios. Así que CMP se me aparece todo el rato en la imaginación resoplando con los ojos. Sin embargo, estoy decidida a ir. CMP sabrá perdonarme el pecadillo porque soy neurótica y estoy aprendiendo a aceptarme tal cual. Aceptarse tal cual tiene un precio, que es renunciar a las aspiraciones de gloria y de trato especial.

Todo esto parece muy contradictorio e inconsistente, ya lo sé, pero me da lo mismo. No voy a justificarme. Si quieren profundizar en Ello, consulten a Quien Mejor les Parezca y experimenten por ustedes mismos. O lean Neurosis y madurez de Karen Horney.